TRAMONTANA
peronajes:
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ESCENA UNO
EL ESCENARIO SE RECREA EN UN CABARET LLAMADO BOCACCIO, ESTAN CUATRO MESAS CON SUS RESPECTIVOS CLIENTES, EN PLAN DE RUMBA, SE ENCUENTRAN TRES MESERAS ATENDIENDOLOS, EXISTE UNA TARIMA DONDE SE PRESENTAN LOS ESPECTACULOS.
PRESENTADOR: Bienvenidos a su cabaret de moda “Bocaccio” con ustedes esta noche nuestra hermosa cantante y distinguida bailarina Shantal con su hermosa canción. “ Hay Amores”. (COMIENZA A CANTAR SHANTAL)
(SE HACE UNA TOMA DE LAS MESAS Y DE LAS MESERAS SIRVIENDO LOS TRAGOS, EN LA MESA DE LA PRIMERA MESA DE LA DERECHA SE ENCUENTRA EL HOMBRE, SE ENCUENTRA ESPERANDO A UNA MUJER) EN POCOS MINUTOS LLEGA LA MUJER.
MUJER: Hola ¿cómo estás? ¿Cómo te ha ido?, pensé que estaba cantando Cristián.
HOMBRE No ya él no trabaja acá. La última vez que lo vi, fue unas pocas horas antes de su mala muerte, hace ya más de una semana.
MUJER: ¿Cómo así, que le paso?
HOMBRE: Estaba acosado por una pandilla de jóvenes suecos que trataban de llevárselo a las dos de la madrugada para terminar la fiesta en Cadaqués.
MUJER: Me imagino que eran los mismos seis de siempre, costa trabajo distinguirlos, porque los hombres y las mujeres parecen iguales.
HOMBRE: Pobre, Él no debía ser mayor de veinte años.
MUJER: Sí, Tenía la cabeza cubierta de rizos, el cutis terso de los caribes acostumbrados por sus mamás a caminar por la sombra, y una mirada árabe como para trastornar a las suecas, y tal vez a varios de los suecos.
HOMBRE: La verdad, al igual que el yo nunca volveré a Cadaqués.
MUJER: Aun no has superado lo de ese pueblo.
HOMBRE: No, a pesar de que Cadaqués es un pueblo muy bello. Pero aun nadie deja de pensar con temor en la tramontana.
MUJER: ¿Tramontana?
HOMBRE: Un viento de tierra inclemente y tenaz.
MUJER: ¿Cuándo te paso eso?
HOMBRE: Hace quince años, se escuchó un silbido que poco a poco se fue haciendo más agudo e intenso, y se disolvió en un estruendo de temblor de tierra. Entonces empezó el viento. Primero en ráfagas espaciadas cada vez más frecuentes, hasta que una se quedó inmóvil, sin una pausa, sin un alivio, con una intensidad y una crueldad que tenía algo de sobrenatural.
MUJER: Que miedo.
HOMBRE: El viento nos daba de frente y amenazaba con reventar las amarras de las ventanas.
MUJER: ¿Cuánto tiempo duro eso?
HOMBRE: Al cabo de dos días teníamos la impresión de que aquel viento pavoroso no era un fenómeno telúrico, sino un agravio personal que alguien estaba haciendo contra uno, y sólo contra uno.
MUJER: Dos días, tenaz.
HOMBRE: No, fueron tres días de penitencia.
MUJER: Y entonces, ¿Qué hicieron después de eso?
HOMBRE: Nos fuimos del pueblo antes de lo previsto, con la determinación irrevocable de no volver jamás. Por eso, en la madrugada triste del Boccacio, nadie entendía como yo el terror de alguien que se negara a volver a Cadaqués porque estaba seguro de morir.
ESCENA DOS
EL ESCENARIO TAMBIEN SE RECREA EN EL CABARET.
PRESENTADOR: Bienvenidos a su cabaret de moda “Bocaccio” con ustedes esta noche nuestra cantante Cristián con su canción. “ BESAME MUCHO”. (COMIENZA A CANTAR CRISTIÁN) (EN ESOS MOMENTOS LLEGAN LOS SUECOS QUIENES VAN VESTIDOS IGUAL, SE SIENTAN EN UNA MESA Y ESPERAN QUE TERMINE DE CANTAR CRISTIÁN, LO AGARRARON Y LO SIENTAN EN LA MESA COMO CENTRO DE TODOS, Y LE CANTABAN PARA QUE LOS LLEVARA A CADAQUÉS)
CANTANTE. Por favor déjenme en paz, yo no puedo ir ahí, la tramontana me mata.
SUECOS 1: No sea aguafiestas.
HOMBRE: Déjenlo en paz.
SUECO 2: Es nuestro. Nos lo encontramos en el cajón de la basura.
LOS SUECOS SACAN DE ESCENA A EL CANTANTE
ESCENA TRES
MUJER: Y en fin que pasó con el cantante.
HOMBRE: Lo metieron pataleando en una camioneta de borrachos, en medio de los aplausos y las rechiflas de la clientela dividida, y emprendieron a esa hora el largo viaje hacia Cadaqués.
MUJER: Pero que le paso, entonces al chico.
HOMBRE: No fue como me lo había imaginado, sino aún más dramático. El chico, despavorido por la inminencia del regreso, aprovechó un descuido de los suecos y se lanzó al abismo desde la camioneta en marcha, tratando de escapar de una muerte ineluctable.
FIN